Uso de tecnología en aulas: ventajas y desventajas

octubre 29, 2021

El uso de tecnología en aulas es ciertamente controvertido.

Por una parte, hay personas que son extremadamente favorables, al considerar que su uso es imprescindible en el mundo actual. Por otra, nos encontramos con tasas de ansiedad cada vez más altas en la población joven, muchas veces motivada por el exceso y mal uso de la tecnología.

Teniendo en cuenta ambas alternativas, ¿qué solución resulta más apropiada? Repasamos esta importante cuestión en el blog de Santa Clara International School.

Uso de tecnología en aulas: ¿sí o no?

Lo cierto es que negar el uso de tecnología en aulas, a priori, parece un error.

Y es que es inevitable considerar que vivimos en un mundo conectado a la tecnología. Dependemos de ella para todo y, hoy día, es absolutamente imprescindible. Sin ella, no podríamos realizar prácticamente ninguna actividad esencial.

En ese sentido, resulta coherente recomendar que los alumnos aprendan a relacionarse con ella en un entorno seguro, formativo y controlado. Así, es posible que descubran su potencial, sin caer en el abuso.

¿Y qué es un uso razonable?

El uso correcto de la tecnolog´ía en las aulas será el que está al servicio del alumno, y no al revés. Hablamos de favorecer que el estudiante pueda formarse, aprender, descubrir… pero nunca de usos incompatibles con el aprendizaje.

Ejemplos de las desventajas que trae el abuso de la tecnología sería despistarse con mensajería instantánea, el estrés de estar siempre conectados, o el bulling a través de la red.

En ese sentido, la clave está en confiar en el criterio docente. La persona que está preparada para formar a los menores sabe cómo sacar partido realmente a la tecnología.

¿Hemos de aspirar a formar sin tecnología?

Lo cierto es que, en algunas áreas, sigue resultando interesante lo analógico. El cálculo, la escritura o la lectura son habilidades que se practican mejor estimulando las áreas del cerebro correctas. La tecnología impide ese desarrollo, por lo que no siempre resulta beneficiosa.

Pensemos, por ejemplo, en no tener capacidad para hacer cálculos sencillos, para escribir una nota o leer un libro. Hay habilidades y capacidades clave para el desarrollo y a las que no podemos (ni debemos) renunciar.

En ese sentido, hay que formar apostando por la tecnología cuando realmente suma, y no hacer uso de tecnología en aulas porque sí.

Uso de tecnología en aulas: abriendo las puertas a una formación de vanguardia

Si pensamos en ese uso adecuado de la tecnología, nos daremos cuenta de que suma y forma al alumno en competencias digitales. Le aporta capacidades básicas en el mundo actual, como la búsqueda de información o la resolución de problemas gracias a Internet.

Además, es también una herramienta que disfrutar en familia, conectando a padres y docentes, y reduciendo la distancia entre la escuela y la familia. Fortalecer los vínculos es clave, y la tecnología puede ayudar en eso. Sin embargo, nunca debemos convertirla en un vehículo que utilizamos porque eso parece lo más moderno.

En suma, no hay una respuesta correcta y la virtud, como se suele decir, está en el término medio. Un uso adecuado y razonable es el camino.

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